martes, 31 de marzo de 2009

En esta calavera vive un amigo

Ayer recordé a Javier Utray quien entre otras muchas cosas era poeta, artista, chino falso, genuino duchampiano , tortuga vocacional, esquiador con medallas, músico pop, surfista en Benidorm, arquitecto postmoderno, bebedor eclectico, reidor, acariciador, amante de los perros, polemista y amigo. También sabía volver los párpados del revés para entretener a los niños. Cuando alguien muere, la linea conductora de su ser comienza pronto a diluirse en nuestro recuerdo y es sustituida por una sucesión de fragmentos, nítidos pero abruptos. Al cabo de un tiempo ya son solo esos fragmentos, cada vez más estereotipados los que ocupan el lugar del muerto, le sustituyen : Javier con barretina baila jazz, Javier seduce a los guardias en un control de alcoholemia, Javier se pone las gafas raras, Javier habla en helenismos, Javier canta "Fenetre, pa quel viento no penetre", la botella de choriguer de Javier en mi nevera . Me iba acostumbrando a este nuevo Javier muerto hecho de fragmentos de nuestro pasado común pero hoy al encontrar en casa una postal del cuadro "Los Embajadores" de Holbein , he tenido, por un rato pero de verdad al viejo y querido Utray vivo conmigo. Después de comentar juntos esta obra durante años, no ha podido evitar volver de no se donde para mirarla otra vez y de paso lucirse: Cada día veo peor el crucifijo, nada como el lujo de un terciopelo bien negro, en ese estuche falta una flauta, en el centro de Francia ha situado Polisy, donde estaba el chateau de Dinteville, por el mapa celeste sabemos que era 12 de Julio , Yo creo que aquí hay más política que religión, o las claves de una hermandad secreta, no me cuentes lo que decía Lacan porque nunca atina . Javier ha entrado entonces en la calavera y en uno de sus monólogos sobre el anamorfismo, Piero de la Francesca y Leonardo. Cuando del anamorfismo pasabamos a la Escuela de Deft y las cabinas de Carel Fabritius, sinceramente y como siempre, me he dormido .